lunes, 7 de febrero de 2022

El duelo paralelo.

Yo nunca pensé que tu partida me iba a doler tanto. Me convencí a mí misma que estaba mentalmente preparada para cuando llegara el momento, pero al final no fue así.

Cuando trato de explicarme este dolor, lo único que me queda claro es que acepté tu ausencia y tu necesidad de descanso. Lo que no comprendo ni creo llegar a comprender es todo el desorden que quedó en mis relaciones familiares debido a tu partida.

Tu muerte, como toda muerte en pandemia, trajo el desgarro y la impotencia de no poder hacer mucho. Y de ese dolor se habla poco. No se ha dicho suficiente. Cuando alguien lo ha vivido hay un silencio en el prójimo que se intenta rellenar con un "pero ya está descansando".

Pero lo que duele no es eso. Lo que dolió en ese momento era la falta de seguro, la falta de dinero, el sufrimiento llevado en casa, los malos entendidos, los pleitos familiares, tu última capacidad para notar lo que pasaba alrededor y decir, temblando, que no te querías ir.

El duelo directo es terrible. Lo sienten los hijos directos, los esposos, los padres. No me ha tocado vivirlo pero lo he visto y admiro a sus sobrevivientes. Cuando me toque vivirlo simplemente sé que no estaré lista y que probablemente me hunda sin capacidad de retorno. Le temo como a una pesadilla recurrente que, a la mañana siguiente, solo deja recuerdos neblinosos y dolor de pecho.

El duelo paralelo duele menos y se lleva mejor. Aparentemente se supera más rápido (¿o es que el tiempo pasa más lento?). Pero deja huecos, distancias entre personas que antes eran tan unidas. Nadie quiere hablar. Nadie quiere iniciar la tarea de buscar al otro. Se van muriendo poco a poco los recuerdos, no del que se fue, sino del que decidió irse.

En el duelo paralelo mueren tres personas: el que ya descansa, el que muestra sus verdaderos colores y el que por salud mental decide tomar otro camino.





El duelo paralelo.

Yo nunca pensé que tu partida me iba a doler tanto. Me convencí a mí misma que estaba mentalmente preparada para cuando llegara el momento, ...